Hotel Tahiti Formentera

Desde el principio el Tahiti Formentera estuvo destinado a ser especial. En sus orígenes, en la primera mitad de los años 50, había no más de cinco alojamientos turísticos en la isla.

Actualmente hay más de 150. En esos tiempos la población de Formentera era de apenas 3.000 habitantes que vivían fundamentalmente de la agricultura doméstica y de la pesca. Entonces, la única actividad económica era la extracción de sal de Ses Salinas.

No había electricidad, ni siquiera agua corriente. Tampoco carreteras, ni coches. Se tardaban más de dos horas en llegar, en los primeros barcos a motor, desde el puerto de Ibiza.

El Tahiti fue elegido para ser especial por su posición idílica en la entonces inhabitada playa de Es Pujols, solamente existían dos casas payesas en el área que hoy se conoce con el mismo nombre. Situada entre las puntas Prima y Pedrera de’n Coix, y protegida de las corrientes marinas y eólicas por una línea de islotes, esta playa virgen conservaba todo su encanto natural.  La familia formenterense que emprendió esta aventura, y que todavía hoy lo gestiona, decidió  mantenerla pura.

Se comenzó con un pequeño chiringuito en la playa y alojando a los primeros descubridores de Formentera en unas pocas camas distribuidas en austeras habitaciones.

Su carácter simple y acogedor se mantuvo en la transformación, desde el año 2014, en uno de los hoteles de referencia en la isla de Formentera.

Gracias al carácter hospitalario de los formenterenses, desde sus inicios, el Tahiti se ganó una buena reputación por su servicio familiar y cercano, y un trato personalizado.

Con el paso de más de cinco décadas el proceso de mejora continua en la atención a los detalles, ha permitido al Hotel Tahiti convertirse en un de los hoteles más especiales de la isla de Formentera.